martes, 9 de abril de 2019

The Iceman (2012)

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Reseña: Richard Kuklinski fue un sicario de la mafia a quien se le adjudicaron más de cien asesinatos, además de encarar sus "trabajos" con una absoluta frialdad. Al mismo tiempo, Kuklinski mantenía una fachada de hombre "normal", con una esposa y dos hijas que ni remotamemente sospechaban sobre su vida criminal. The Iceman examina la figura de este asesino, y lo hace de manera competente, pero poco memorable a fin de cuentas.

El principal elemento que The Iceman tiene a su favor es su elenco. Como no puede ser de otra manera, Michael Shannon brinda una excepcional actuación en el rol principal. Este era un rol difícil, ya que Kuklinski era una persona distante e inexpresiva; sin embargo, el desempeño de Shannon logra brindar abundantes capas y matices al personaje por debajo de su aparente impasibilidad, además de demostrar una tremenda facilidad para cambiar sutilmente la mirada y la actitud según la circunstancia. Otro gran actor que logra destacar es Ray Liotta como el empleador de Kuklinski; lástima que este intérprete no aparezca en cine tan seguido, porque su trabajo es siempre impecable, como podemos comprobar en The Iceman, en donde tan solo su mirada logra ser atemorizante. Winona Ryder hace un trabajo decente como la esposa de Kuklinski, pero su personaje resulta algo genérico.

The Iceman mantiene generalmente un ritmo dinámico que logró mantenerme entretenido; por el otro lado, ese dinamismo hace que algunos puntos de la trama sean abordados de manera demasiado rápida, por lo que algunos elementos quedan un poco confusos y algunos tramos se hacen difícil de seguir narrativamente. A su vez, eso hace que algunos personajes queden un poco relegados, haciendo su presencia prescindible (tal es el caso de Joey, el hermano de Kuklinski; al mismo tiempo, esto hace que la sólida actuación de Stephen Dorff en ese personaje se sienta un poco desperdiciado). Adicionalmente, The Iceman pierde energía en su último tramo, alargándose un poco más de lo necesario y decreciendo mi interés hasta cierto punto.

A fin de cuentas, The Iceman me entretuvo en líneas generales, aunque, en retrospectiva, no deja mucho a largo plazo y no se distinga particularmente de tantos otros thrillers criminales que rápidamente se funden en la memoria. Aún así, tiene suficientes cosas a su favor para darle una mediana recomendación, particularmente en lo que respecta a los brillantes desempeños de Shannon y Liotta. En resumen, una película decente, pero no esencial; como sea, no me arrepiento de haberla visto y me hizo pasar un buen rato.

Never Look Away (Werk ohne Autor, 2018)

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Reseña: Más allá de sus pros y sus contras, Never Look Away es una película indudablemente ambiciosa, que se toma más de tres horas para abarcar múltiples momentos relevantes en la historia de Alemania, mientras seguimos al personaje principal, quien es un pintor, desde su niñez hasta su adultez. Eso permite que presenciemos con lujo de detalle los momentos que moldearon su vida, así como también la gradual manera en la cual fue descubriendo su "voz" como artista. El resultado final no está exento de fallas, aunque afortunadamente, hay abundantes elementos para sostener la atención del espectador.

No obstante, no puede negarse que Never Look Away simplemente trata de abarcar demasiado. Creo que, en esta cinta, había material suficiente para tres o cuatro películas, y, al comprimir todo en una sola, algunos momentos no tienen tanto desarrollo como deberían. Adicionalmente, el carácter excesivamente episódico de Never Look Away hace que la cinta se sienta en más de una ocasión como una mera sucesión de momentos, en lugar de cristalizarse en una narrativa genuinamente unificada. Finalmente, ya que me estoy quejando, también diré que algunos puntos del guion se sienten demasiado forzados, lo cual resta un poco de credibilidad al relato en líneas generales.

A pesar de todas esas quejas, hay mucho para apreciar en Never Look Away. Como dije anteriormente, la cinta dura más de tres horas, lo cual seguramente ahuyentará a muchos espectadores. Sin embargo, en mi caso personal, esa extensa duración se me pasó realmente rápido gracias a la variedad de temas provocativos que aborda el guion y la fluida y precisa dirección de Florian Henckel von Donnersmarck (quien obtuvo merecido reconocimiento con su estupenda película La Vida de los Otros -Das Leben der Anderen, 2006-, aunque luego tuvo un notorio tropiezo en su incursión hollywoodense con El Turista -The Tourist, 2010-, la cual no he visto), por lo cual la película me mantuvo interesado de principio a fin sin el más mínimo esbozo de aburrimiento.

Las actuaciones de Never Look Away son muy buenas, empezando por Tom Schilling como el protagonista en su etapa adulta, quien brinda la credibilidad y el carisma necesarios para establecer empatía con el espectador. El resto del elenco también cumple decorosamente su labor, aunque particularmente quiero destacar el trabajo de Sebastian Koch, quien encarna a un personaje despreciable en muchos aspectos, aunque Koch no olvidó brindarle una dosis de humanidad que lo convierte en una figura compleja.

Por su parte, los aspectos técnicos de Never Look Away son impresionantes. Desde el diseño de producción que nos transporta perfectamente a los diversos períodos históricos que la película retrata hasta la excelente cinematografía de Caleb Deschanel, quien brinda un estilo visual muy atractivo a las escenas pero sin por ello dejar que resalte por sí mismo, Never Look Away luce una producción muy cuidada que resulta esencial para generar una atmósfera específica y hacer al espectador íntimo partícipe de la experiencia.

En conclusión, los atributos de Never Look Away superan sus tropiezos, y eso es razón suficiente para recomendar esta cinta con confianza. Además, von Donnersmarck merece crédito por haberse arriesgado con un proyecto tan épico y grandilocuente como este y haber salido bien parado en líneas generales, aunque quizás tendría que haber moderado un poco su ambición. Por el otro lado, habiendo tantas películas genéricas que no asumen ningún riesgo, es refrescante encontrar una película a gran escala y desbordante de pasión como esta, por lo que, tan solo por eso, merece respeto; y si bien eso no significa que esté exenta de problemas, los mismos se deben a su gran ambición. En pocas palabras, una experiencia imperfecta, pero interesante y merecedora de apoyo.

Home (2008)

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Reseña: Home parte de una premisa sencilla: una familia vive frente a una autopista abandonada, hasta que es abierta para la circulación de vehículos, lo cual altera la rutina de esas personas. Sin embargo, desde ese punto de partida, Home logra desarrollar un relato rico en matices psicológicos, además de presentar abundante simbología que cada espectador interpretará de manera diferente. En resumen, sin ser perfecta, Home es una audaz experiencia con mayor profundidad de lo que puede parecer a simple vista.

Home inicia de manera alegre y vivaz, mostrando el apacible trajinar diario de la familia en cuestión. Pero, a medida que el metraje va avanzando, la cinta va gradualmente tornándose más oscura hasta culminar en un final ambiguo pero satisfactorio. En lugar de mostrar la evolución de los personajes, Home nos muestra su involución, mostrando cómo algo aparentemente muy menor puede cambiar diametralmente la dinámica en un grupo humano, haciéndolos ocasionalmente tener actitudes que bordean en la crueldad.

Además, Home cuenta con el beneficio de contar con sólidas actuaciones que transmiten creíblemente todo lo que experimentan los personajes. Desde Isabelle Huppert y Olivier Gourmet como los padres hasta Madeleine Budd, Kacey Mottet-Klein y Adélaïde Leroux como sus hijos, todos logran establecer una buena química mutua como familia, además de sumergirse por completo en sus roles de manera simultáneamente detallada y natural.

A fin de cuentas, Home es una película concisa y eficiente, que logra contar un interesante relato en poco más de noventa minutos sin ningún tipo de relleno y concentrando todo a su mínima expresión. Si bien la ambiguedad del final me dejó satisfecho, quizás hubiera venido bien tener algún remate ligeramente más contundente, pero eso no me impide recomendar esta película como una experiencia inteligente que tiene mucho para decir sobre la naturaleza humana.

jueves, 4 de abril de 2019

Black '47 (2018)

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Reseña: Como ya he dicho en otras ocasiones, las películas sobre las cuales más me cuesta escribir son aquellas que no son particularmente buenas, pero tampoco particularmente malas; me refiero a las que simplemente... meh. Black '47 es una de esas cintas; mientras la veía, sentía una total indiferencia hacia todo lo que ocurría en pantalla, pero tampoco puedo decir que la haya odiado. En fin, al menos una película pésima genera una sensación en mí, a diferencia de una como esta, la cual no me deja absolutamente nada... ni positivo ni negativo.

El guion de Black '47, ambientado durante la Gran Hambruna Irlandesa durante el peor año de la misma (1847), me pareció demasiado monótono. Seguimos constantemente a un Feeney, un soldado irlandés desertor de los británicos vengándose por motivos que no conviene revelar, y, al mismo tiempo, un grupo de militares ingleses que sigue su rastro para atraparlo. Eso es básicamente todo, por lo que queda la sensación de que, a grandes rasgos, estamos siempre viendo más o menos lo mismo, sin un gran progreso narrativo ni emocional hasta llegar a un abrupto final que se siente más como un truncamiento que como una genuina conclusión.

En cuanto a las actuaciones, tengo opiniones muy encontradas. En el rol de Feeney, James Frecheville me pareció un cero a la izquierda; su desempeño es totalmente inexpresivo y carente del más mínimo carisma, dos factores que dificultan mucho crear empatía con su personaje. Por el otro lado, como su principal antagonista, Hugo Weaving logra elevar un personaje superficialmente escrito con su excelente actuación, dotándolo de matices y capas que el guion ni siquiera pudo soñar con incluir. Por lo demás, buenos actores como Stephen Rea, Barry Keoghan y Jim Broadbent están desperdiciados en genéricos papeles secundarios.

Entonces, creo que, en pocas palabras, Black '47 es una película anémica. Sin llegar a ser mala, es una experiencia carente de vida y de emoción, lo cual la hace inmediatamente olvidable. En otras palabras, nada de lo que ocurría en ella genuinamente me importaba; simplemente lo veía, sin aburrimiento, pero sin interesarme mucho tampoco. Por lo tanto, no siento que pueda recomendar esta cinta, a pesar de contar con una actuación tan buena como la de Weaving; ojalá este menospreciado intérprete fuera más prolífico.

Destrucción (Destroyer, 2018)

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Reseña: Destrucción es una película construída como un rompecabezas, yendo y viniendo en el tiempo para ir armando gradualmente un relato policial. Eso hace que algunas cosas no se entiendan inicialmente, pero luego, se van agregando las piezas faltantes y el espectador puede ir armando la "imagen completa". Ciertamente es una decisión loable, ya que invita a la audiencia a tener una participación activa en la película; pero, en el caso particular de Destrucción, me pareció una estrategia para presentar una historia simple y rutinaria presentada de una manera que la hace parecer más compleja y complicada de lo que realmente es.

Destrucción sigue al personaje de Erin Bell, una policía que participó de agente encubierta con un grupo de criminales con un resultado fallido muchos años antes, y que, en la actualidad, una investigación le hace descubrir que dichos criminales están nuevamente en el ruedo. A su vez, también seguimos la vida personal de Bell, quien tiene una relación conflictiva con su hija adolescente. En lo que respecta a esto último, respeto que se haya intentado añadir un componente emocional al relato, pero la conflictiva relación madre-hija (o padre-hijo en otros casos) ya es un recurso narrativo demasiado trillado, por lo que cansa siempre terminar viendólas llevarse mal, aunque sabremos que, eventualmente, terminarán recomponiendo dicha relación.

En el papel protagónico, Nicole Kidman encarna un tipo de rol en el cual uno no está acostumbrado a verla, y si bien su actuación es buena, su caracterización física en las escenas del presente es tan exagerada y hasta bizarra que termina opacando su desempeño. En otras palabras, me costó compeneterarme con el personaje porque nunca pude olvidar que estaba simplemente viendo a Kidman afeada de una manera que bordea lo grotesco. El resto del elenco hace un trabajo decente, destacando a Bradley Whitford como un abogado despreciable y Jade Pettyjohn como la hija de Bell.

Finalmente, las escenas de acción de Destrucción están bien filmadas. Sin ser particularmente espectaculares ni mucho menos, están hechas de manera clara y realista. No obstante, a pesar de sus virtudes, no logré quedar totalmente satisfecho con Destrucción. Me pareció una cinta que da demasiadas vueltas para, a fin de cuentas, brindar un relato bastante simple que se podría haber contado de manera más concisa y eficiente sin tantos trucos ni recursos innecesarios. En resumen, creo que, en líneas generales, las intenciones de Destrucción fueron mejores que los resultados.

martes, 2 de abril de 2019

We the Animals (2018)

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Reseña: We the Animals retrata la vida de una familia compuesta por un matrimonio de clase baja y sus tres hijos varones. Sin embargo, el eje del relato gira en torno a Jonah, el más chico de los tres, quien acaba de cumplir diez años, y empieza a sentir inquietudes y a sentir cosas que antes no, aunque, a fin de cuentas, no deja de ser un niño. En pocas palabras, una combinación de drama familiar y "coming of age" que logra satisfacer principalmente gracias a su bajo perfil y el estilo del director Jeremiah Zagar.

Lo que más me gustó de We the Animals es que no fuerza nada en lo narrativo ni en lo emocional. Simplemente se dedica a observar con sutileza y mesura la vida cotidiana de los personajes, por lo que las emociones se filtran naturalmente. Además, la sensibilidad de Zagar le brinda un toque poético a la experiencia, dotando muchas escenas de un estilo visual simultáneamente bello y austero. Por el lado negativo, el final se siente un poco abrupto. Pareciera que la cinta se quedó sin combustible en sus últimos minutos, por lo que la conclusión se queda un poco corta de fuerza.

Volviendo a lo positivo, tenemos las perfectas actuaciones. Desde los niños Evan Rosado, Isaiah Kristian y Josiah Gabriel (en los roles de Jonah, Manny y Joel, respectivamente) hasta Raúl Castillo y Sheila Vand como sus padres, todos ellos logran establecer una creíble dinámica familiar que hace que logremos aceptar inmediatamente los lazos entre sus personajes. También me gustó que los personajes de los padres cometan errores y hasta acciones ocasionalmente reprobables, pero, a fin de cuentas, poseen una sincera humanidad que permite que el espectador genere empatía con ellos.

A fin de cuentas, me gustó We the Animals por su austero y sensible retrato de la niñez y de los lazos familiares (en ese sentido, creo que podría formar un programa doble junto a la cinta italiana Líbero -Anche Libero va Bene, 2006-). Quienes esperen encontrarse con un dramón hollywoodense deberían buscar por otro lado, ya que We the Animals es una película encarada desde una óptica mucho más íntima y realista, y eso es lo que la hizo interesante en mi experiencia personal.

Copia Certificada (Copie Conforme, 2010)

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Reseña: Copia Certificada arranca bastante bien, mostrando la relación que se va desarrollando entre una mujer francesa y un escritor inglés en la idílica región italiana de la Toscana. El ritmo es calmo y fluido, las actuaciones de Juliette Binoche y William Shimell son totalmente orgánicas y las locaciones están bellamente retratadas. No obstante, más o menos a la mitad de la película, ocurre un quiebre que cambia el panorama y hace que la cinta incursione en terreno cada vez más absurdista. Y si bien ese vuelco inicialmente despierta intriga y curiosidad, se lo termina estirando tanto que la experiencia empieza a ponerse un poco tediosa.

Conviene no adelantar nada sobre ese giro, pero solo diré que conceptualmente es muy interesante. Sin embargo, no deja de sentirse meramente como una idea que no logra genuinamente cristalizarse en algo concreto, por lo que el guion termina divagando y mi interés se fue reduciendo cada vez más. O quizás fue innecesario intentar algo radicalmente tan diferente a lo que inicialmente se había planteado, lo cual era quizás más sencillo, pero más interesante, enfocándose en diálogos profundos y bien escritos, pero sin por ello hacer que la película se torne teatral o estática.

Como sea, me cuesta expresar particular entusiasmo por Copia Certificada, ya que, si bien inicialmente había capturado mi atención, luego la cinta se empantana sin nunca poder salir de allí. Aún así, hay suficientes razones para darle una tenue recomendación, aunque con la advertencia de que esta definitivamente no será una película para todos los gustos, principalmente por su carencia de un auténtico eje narrativo.

El finado director Abbas Kiarostami se caracterizaba por películas apoyadas fuertemente en diálogos, sin preocuparse por desarrollar "historias" en el sentido convencional del término (como, por ejemplo, El Sabor de la Cereza -Ta'm e Guilass, 1997- y El Viento nos Llevará -Bad ma ra Khahad Bord, 1999-). Por ello, cuando Copia Certificada mejor funciona es durante su primera mitad, cuando sigue ese mismo esquema, aunque, de todas maneras, Kiarostami merece respeto por su ambición y por haber intentado añadir un toque inusual, aunque lamentablemente no haya funcionado del todo.